Nadie duda de que la formación de las personas en las organizaciones, entendida bien como acciones iniciales dentro del programa de acogida o como estrategias de mantenimiento de las competencias, es una dimensión de la gestión que marca claramente el talante de las organizaciones, según coloquen al responsable del correspondiente departamento o sección en el organigrama de la empresa. No es lo mismo que sea un departamento o área, con presupuesto y autonomía, dependiente de la dirección, que simplemente una sección dentro del departamento de recursos humanos o sociales. Este hecho marca la predisposición o actitud de la empresa a la hora de tomar decisiones sobre los programas o planes de formación y los recursos que hay que gastar o invertir para que aquellos sean eficaces y eficientes. En momentos como los actuales, se valora fundamentalmente la reducción de costes y las dimensiones que no influyen directamente en la cuenta de resultados suelen mirarse con lupa por los responsables de la empresa para ver si pueden ahorrar dinero sin que se note demasiado la reducción de esos planes o programas. La formación siempre es una de ellas y se tiende, por los que no la consideran una baza estratégica de la organización, a aplicarle la guadaña de la reducción. Personalmente he visto como acciones que se me habían encargado como consultor externo eran anuladas bajo el pretexto de problemas de presupuesto o de inoportunidad de su puesta en práctica. Cuando se piensa en el medio y largo plazo, no es lógico descapitalizar la empresa dejando de invertir en la formación de las personas, pues es el capital humano la clave de la supervivencia, primero, y del éxito, después, de las organizaciones que pretender ser o son excelentes. Los empleados tampoco deben desconsiderar el estado de su “cartera de competencias” y tienen que invertir en su actualización o reciclaje, aunque sea por su cuenta, pues siempre las competencias alcanzadas son indicadores de éxito para el mantenimiento del puesto, la promoción interna, o el cambio de empresa, si llegara el caso.
Bernardo Martínez.