Los trabajadores españoles empiezan a “escaquearse” menos del trabajo. Rezaba el otro día un informe publicado por Savis, una empresa especializada en absentismo laboral. Las causas del absentismo parece que son siempre las mismas: falta de motivación, dificultad para conciliar la vida laboral y familiar, así como el hecho de sentirse poco valorado en la empresa. Pero ahora, con la crisis, parece que esto ha cambiado. Y es que ya lo decía el refrán “No hay mal que por bien no venga”. El absentismo laboral se está reduciendo por miedo a ser despido, a formar parte de un expediente de regulación de empleo o a cualquier otra causa que pueda hacer perder un puesto de trabajo. Estamos, pues en un momento en el que tener empleo resulta muy valioso. O al menos así lo están constatando algunas patronales y empresas, que están empezando a apreciar que la situación económica y los ajustes de empleo que se están realizando en algunos sectores están llevando a los trabajadores a cuidar más su puesto de trabajo. Por lo que no es de extrañar que ausentarse del trabajo veinte minutos para tomar un café o levantarte repetidas veces de tu puesto son cosas que pueden haber pasado a la historia.